Pues aquí estoy, una anti pija y anti marcas como yo con mas de 100 euros gastados en cosmetica. Hoy he ido a lo Obregón, a lo grande. Una que siempre se ha comprao el maquillaje y el pintalabios en el super del barrio y que su perfume de cabecera es el Don Algodon o alguna colonia “guarra” de esas fresquitas pal verano…
Y es que parece ser verdad el dicho ese de ” Nunca digas de este agua no beberé” pues hoy he dao un lingotazo!
Y ha molao porque claro, cuando he entrado en el recinto comercial yo ya notaba por mis venas que el síndrome Victoria Beckam podria conmigo, entonces he empezado a mirar con vergüenza, porque no distingo un maquillaje de dia de uno de noche ( si esque existen diferencias) ni una sombra de ojos de un corrector de esos antiojeras. Total que se me ha acercado la chica responsable de la marca que estaba mirando ( pobre de mí, no sabía que estaba mirando el caviar de los cosméticos…) y me ha preguntado si estaba buscando algo, y claro pues he tenido que confesar: mmm si, quiero un maquillaje para… mmm piel grasa( si, se dice así, hay que saber el apellido de la piel, sino mal vas por ese tipo de tiendas)
La chica: si, son estos de aquí
Yo: amm, si… y que precio tiene
Ella: 35 euros
Yo: amm si , vale y tambien quiero un pintalabios, color mate ( ahí la he dejado bloqueada, no se esperaba esos conocimientos profundos de las tonalidades de los pintalabios por mi parte) menos mal que una antes se informa siempre.
Y así hasta 3 productos más. Incluso se me han escapado 3 o seas seguidos, cuando iba a pronunciar el cuarto ya totalmente familiarizada con mi nueva clase social, la chica me ha dado el tiquet donde me indicaba cual era mi saldo en la targeta regalo del centro comercial, el cuarto o sea no ha sido posible.
He salido de allí muy dignamente, pobre pero aparentando no serlo, ese es el secreto no?